Aunque sobradas son las pruebas de los estragos que causa el estrés en las organizaciones, en la práctica diaria, el término sigue relacionado a las respuestas heroicas y personales por combatirlo y a técnicas del área de recursos humanos destinadas a alargar la vida útil de los empleados hasta reemplazarlos por otros. El estrés debe ser un tema de agenda política y organizacional, porque cuando aparece, todos perdemos.
Hemos hablado, y lo seguiremos haciendo, sobre las consecuencias individuales del estrés. Sin embargo, me interesa ampliar esta visión para que las gerencias entiendan que toda la empresa pierde cuando un empleado se estresa. Porque, aunque algunos comprenden que la organización es un espacio de relación entre iguales, otros, muchos otros, mantienen invariable su mirada en el propio ombligo. Y bien, ya que esas tenemos, trataremos de comunicarnos en su mismo idioma: rentabilidad.
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