Muchas veces cuando elaboramos estrategias de comunicación o marketing, ansiamos generar mayor cantidad de ventas. Ese es nuestro objetivo, y nos encaminamos tras él sin importar las consecuencias de nuestro avance.
Comencemos con un ejemplo. Supongamos que somos presidentes del Real Madrid y buscamos sponsor para la camiseta. Un día entra un hombre con sombrero de vaquero, mirada bushiana y nos dice: “pago el doble que la propuesta más alta”. Nos tiembla el cuerpo debajo del escritorio, hasta que la decepción nos gana cuando nos enteramos que es representante de Malboro.
En el Madrid entienden tanto, que tienen un mensaje para cada uno de sus mercados
Todos sabemos que un equipo de fútbol no puede tener una marca de tabacos en el pecho. Pero, pensamos alguna vez por qué no. En síntesis, la marca Real Madrid, está asociada a valores como el deporte, la salud, el bienestar físico, cualidades que el tabaco destruye por completo.
En tu negocio pasa esto mismo, sólo que en forma más sutil. Tus clientes, los prospectos a los que quieres llegar, tienen una idea sobre tu actividad y la forma en que trabajas. Debes conocer esa ida para planificar campañas que se ajusten a los valores compartidos con tu mercado.
El riesgo de perder de vista tu marca es enorme, ya que te obliga a enfrentar fuerzas que probablemente no puedas vencer: por un lado, tendrás que cambiar lo que el cliente piensa (cosa harto difícil), por el otro, inyectarás tensión interna contraponiendo tu mensaje a la misión y visión de tu organización.
Parece increíble, pero pasa con muchísima frecuencia. Casi todo el tiempo. Por eso es necesario revisar estrategia, valores y lo que representa nuestra marca en la mente del consumidor, pues ahí se ganan o se pierden todas las batallas.
Este texto fue escrito para MercadoNic, primer mercado hispanoamericano de dominios y páginas web .


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