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El tiempo de los negocios éticos

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La ciencia empresarial continúa dando pruebas del beneficio de basar decisiones y procesos en una ética que trascienda los límites de la organización. Sin embargo, es difícil transferir este conocimiento a la práctica. Exponemos aquí las nociones claves, para que no falles en el manejo de tu recurso más valioso: las personas.  

Alguna vez te preguntaste: ¿Por qué si le pago más de lo que dice el convenio, esta persona sigue tan molesta?, o, del otro lado: ¿En ningún sitio me recompensan por lo que verdaderamente valgo? Esta desconexión entre las visiones del dueño y sus empleados, ha preocupado a los investigadores de las organizaciones por decenios.
Hace poco hablamos del poderoso concepto de Equidad de Stacy Adams, que era el resultante de un ratio entre el trabajo que realizo y las ganancias que obtengo, comparado con el mismo ratio en un compañero al que considero similar. Si la ecuación es favorable, serán positivos mis pensamientos para con la empresa.

 
La clave para que nos vean como justos es saber escuchar... y mirar.
Pero seríamos simplistas si nos quedamos allí, pues entenderíamos que al empleado sólo le importa el dinero y, más allá de lo que vociferemos en público, la dimensión humana y su satisfacción, no se reducen a ese único valor.
En 1975 aparecieron dos nombres que, cuando los pronuncio juntos, me parecen una excelente marca para escopetas: Thibaut y Walker. Aceptaron la premisa precedente, pero sumaron una nueva dimensión de análisis que se encadena de la siguiente forma:
- Las personas perciben sus recompensas como justas, sólo si
- sienten que los procedimientos para determinarlas fueron justos; y esto ocurre, sólo si
- creen que han tenido oportunidad de participar antes de que se tomaran las decisiones
Una persona para la que trabajé (y que les sonará conocida), diría aquí: “Y a mí qué me importa que perciban justicia, a mi me importa que trabajen”. Brillante. Hablaremos sobre las consecuencias en futuros artículos, pero sólo les anticipo que mi ex-jefe ya no tiene empresa.
La pregunta es: ¿cómo hacer para elaborar procesos entendidos como justos por los empleados? Las recetas actuales son variadas, sin embargo los siguientes puntos no pueden obviarse jamás:
1. Basar decisiones y políticas en una ética que trascienda los ámbitos de la organización
2. Determinar procesos coherentes, que no dependan del humor o la actitud de quienes los ejercen
3. Contemplar en la elaboración a todos los miembros de la organización
4. Entender que la elaboración debe ser creativa, abierta y participativa.
Hace un mes un amigo se hizo cargo de una cadena de negocios y salió a recorrer ciudades, sucursales y nuevos empleados. Cuando terminó su gira, me mostró los discursos que había practicado para imponer sus términos y confesó: “El primer día fue insufrible, terminé pelado con los empleados y no dormí en toda la noche“. Al día siguiente, cuando estaba por entrar al segundo local, dio la vuelta, caminó hasta un cesto y tiró sus papeles. Se sentó y, rendido, sólo escuchó a las personas. Descubrió que sus empleados tenían preocupaciones humanas y, en general, no pedían más de lo que él pensaba ofrecer. “Hicieron falta retoques creativos”, me dijo sonriendo; “pero todos quedamos felices”. 
Obviamente, al terminar su gira volvió al primer negocio, pidió perdón, pagó un almuerzo y usó la boca sólo para comer. 
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4 comentarios:

Antonio Infante dijo...

Buen artículo. Aunque me quedan dudas de si varía de acuerdo al contexto geográfico e histórico. Contiene ciertos ingredientes que hacen a la receta del éxito de la empresa (empresa= empleador+empleado, o las 3E jeje), pero no creo que sea lo mismo en Buenos Aires que en Brasil, por ejemplo.
Lo cierto es que un líder tiene un empleo fundamental: el equilibrio de sus decisiones, tanto frente a empleados cooperativos (no serviciales) como a los conflictivos (que siempre hubo).
Y el empleado que tiene necesidades, no sólo de dinero, sino de desarrollo profesional.

Saludos!
Antonio Infante

Oscar M. Bianchi dijo...

Gracias por el comentario Antonio. Es verdad lo que dices. Tal vez mi ejemplo no aplique a todas las regiones, pero sí el concepto, que es bastante más profundo. Traté de no aburrir y mostré sólo un aspecto, pero la "percepción de justicia respecto a los procedimientos" gana cada vez más espacio en las ciencias empresariales y sus consecuencias se están comprobando en todas las regiones y tipos de empresa.

Alejo dijo...

Oscar.
Primero.
Pienso que simplemente todo hoy en dia se basa en tener primero Gerentes abiertos y no que cumplan su funcion y ya.
Cuando digo Gerentes abiertos me baso en funcion de su capacidad profesional,personal y,pedagogica.
Segundo.
Politicas abiertas que el empleado se sienta participe de la empresa para poder contar con el,hoy no hay COMPROMISO .Un empleado no se compromete si no se lo compromete seriamente y no solo de palabra.
Tercero.
Contratacion,esto es muy importante las empresas basan todo hoy en imagen y dejan de lado la experiencia, la capacitacion,y los resultados son puro fracaso.La capacidad y la sapiencia es lo que importa ,no si es lindo o linda,cuidado con eso.La imagen vende pero en cuestiones Gerenciales la cosa cambia.
Cuarto.
Hoy la gente en si esta preocupada no solo por su trabajo sino por su vida personal,seamos Gerente profesionales y personales, y en este punto recalco que no hay muchos Gerentes capacitados para manejar la vida personal de sus empleados,cuando digo manejar no es q se tiene q meter en la vida privada ,sino conocer su entorno y eso da para mucho mas,no los hay es mas he visto muy pocos.
Cordialmente

Oscar M. Bianchi dijo...

Coincido con tu planteo Alejo, es un tema más que complejo para resolver. Saludos!

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