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La soberbia del líder muerto

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El aprendizaje poco tiene que ver con lo que decimos y mucho con lo que hacemos. El líder que carece de autogestión, transmite esta concepción a sus empleados, que se vuelven poco disciplinados y bajan notoriamente sus performances. A la vez, desarrollan sentimientos de rechazo y malestar respecto de la empresa.  El ejemplo del líder es el modelo de conducta de la organización.

Una de las pocas pymes florecientes de Argentina en el 2002, cerró sus puertas hace unos meses, afectada por problemas económicos insalvables. Conozco a su dueño, hoy con severos problemas para mantener su antiguo nivel de vida.

Su mejor característica es la visión: tiene la capacidad de encontrar negocios y oportunidades dónde el resto no ve nada. Su defecto más notorio: carece por completo de autodisciplina y descree en las técnicas de autogestión. Por tanto, mira con recelo también la aplicación de las mismas en su organización y entiende que la función de un gerente es liderar, nunca administrar.

Enseñamos lo que somos y hacemos, no lo que decimos

El liderazgo sin administración tiene corta vida (ya lo aprendió Maradona en el mundial). Se necesita gestión. Pero lo que es peor, cuando el líder mismo desconfía de la gestión, se modelan conductas nocivas en sus empleados. Y, si no, vean:

Un amigo me contó que su hijo de cuatro años le había pedido conducir su coche, mientras estaban estacionados esperando a la madre. Mi amigo puso los abrigos a modo de almohadón y lo elevó poco para que pudiera ver hacia adelante. Entonces ocurrió: su hijo se aferró tensamente al volante giró la cabeza hacia la ventanilla y gritó: “¡Hijo de p…!”, literalmente. El papá quiso reprenderlo, pero el niño lo miró sonriente. Luego cambió su cara de nuevo, frunció el seño y giró hacia la ventanilla para volver a insultar. Terminado el grito soltó el volante y, con las dos manos juntas, cayó con un golpe a la bocina y la mantuvo apretada hasta que mi amigo, abrumado, lo quitó con cuidado de ese lugar y lo acomodó en su asiento detrás. El niño festejaba y se reía.

Para el niño, “conducir” era igual a “insultar por la ventana, fruncir el ceño y tocar la bocina”. El aprendizaje poco tiene que ver con lo que decimos y mucho con lo que hacemos. El líder que carece de autogestión, transmite esta concepción a sus empleados, que se vuelven poco disciplinados y bajan notoriamente sus performances. A la vez, desarrollan sentimientos de rechazo y malestar respecto de la empresa.  En la pyme de nuestro caso, el motivo de caída en las ventas, cuando sus competidores florecían, se debió al deterioro del servicio prestado, y los juicios laborales, justificados o no, uno de los gastos que no pudo afrontar y la condujo a la quiebra.

Sin importar cuánto se arengue o motive, sin importar cuantas agencias capacitadoras se contraten; el ejemplo del líder es el modelo de conducta de la empresa, sobre todo en las pequeñas y medianas.

Por eso para cambiar su organización, un líder tiene que transformarse primero a sí mismo y evolucionar en forma constante. De ahí que la soberbia es el indicador del líder muerto (aunque todavía camine por los pasillos y se vanaglorie de sus aciertos). La soberbia es la característica de la persona que ha dejado de aprender.

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2 comentarios:

Fernando dijo...

Muy bien, excelente resumen de lo que es un líder.... me ha gustado.

Carday dijo...

A mi juicio, el líder debe ser El Ejemplo de compromiso y de impecabilidad, potenciando el contagio de la visión a todo el equipo.

Muy buena info! :)

Abrazo!

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