Las exigencias del entorno, la multiplicidad de posibilidades de acción que trajo la tecnología y la propia ambición, nos conducen en forma inconsciente a una carrera detrás de actividades interminables y continuas. Lucio Séneca, filósofo español de propiedad romana, nos advirtió que si buscábamos la felicidad, no debíamos involucrarnos en actividades interminables.
Pensaba estas cosas ayer, cuando un amigo que, con su organismo visiblemente afectado por los nervios y la falta de ejercicios, me refutaba: “a mí me encantaría estar más calmado, pero en mi empresa si no alcanzo los resultados me despìden”. Hagamos un ejercicio: interpretemos esa frase.
Primera deducción: “Me encantaría estar más calmado”, es una afirmación que en su forma ya aparece reducida a la segunda parte de la oración. Por tanto, descubrimos una escala de valores en la que la calma o tranquilidad son elementos dependientes de otros de estatus superior. En este caso, la conservación de un trabajo. Sigamos.
Segunda deducción: toda empresa que se precie de estar bien organizada tiene objetivos. Estos objetivos se determinan por un análisis de proyecto que distribuye el tiempo disponible de cada persona entre tareas a realizar. Volvemos así al punto de partida. Si el tiempo no es suficiente para alcanzar las metas, entonces existe una mala asignación. ¿Podríamos replantearlas con el responsable del tema?
Tercera deducción: “En mi empresa me despiden”. Yo no estaría tan seguro. Únicamente un gerente muy ordinario separaría de su plantel a una persona autodisciplinada, organizada y productiva, que plantea una verificación de distribución de tiempos para poder alcanzar los objetivos determinados (muchas veces) en conjunto.
Cuarta deducción: “En mi empresa me despiden”. Supongamos que la empresa busca perfiles dedicados 24 horas a la organización y los utiliza hasta que estén agotados, para luego reemplazarlos por otros. ¿Es esa la empresa en la que quiero trabajar?
Quinta deducción: la afirmación connota una falta completa de libertad. Mi amigo no tiene ninguna participación en su propia vida. No puede negociar dentro de la organización y no puede separar parte de su tiempo para pensar si está conforme con la empresa y, de ser negativa la respuesta, buscar otro trabajo (aunque lleve dos años la búsqueda, si empieza hoy, el resultado será más rápido que ‘nunca’).
Sexta deducción: no será que mi amigo me quiere decir en verdad “yo sé que lo que estoy haciendo me está matando, que he perdido mi capacidad de decidir sobre mi vida, sin embargo, percibo un excelente sueldo. Y aunque no me van a despedir si no alcanzo los objetivos, seguramente no cobraré el bonus completo a fin de año”. Pensar ayuda a comprender. Mi amigo cobra realmente un excelente sueldo.
Mi pregunta ahora sería: ¿Qué precio tiene la hipertensión arterial? ¿Cuánto vale cada úlcera, un tic nervioso o vivir con estrés? (no empezaré a hablar sobre las consecuencias físicas del estrés, porque no terminamos más). Si nos gusta ponerle precio a cada unidad significante, pongámoslo también a lo que perdemos. Por ejemplo, la tarde que no llevaste a tu hijo al parque.
Por eso decía que MasterCard se equivocó con eso de “hay cosas que no se pueden comprar”. A las personas nos gusta creer que respondemos a valores más allá de lo económico, pero en la práctica nos comportamos como si todo tuviera un precio. Y un precio bastante barato. Para los que realmente entendemos que existe otro camino, la cuestión no pasa por abandonar los trabajos y vivir en comunidad, sino más bien, por organizar en el trabajo una agenda acorde a tiempos reales y, en lo que hace a la propia responsabilidad, definir qué tipo de vida queremos vivir, diseñarla y salir tras ella.


3 comentarios:
Excelente, muy de acuerdo, tengo algún amigo que encaja en el mismo perfil de tu amigo. A eso le sumaria las exigencias asfixiantes de un conyuge demandante y el coctel es totalmente explosivo. Una persona incapaz de decidir por si mismo, imposibilidad de disfrutar de pequeños momentos de realización personal. Recomendable lectura para adentrarnos en nosotros mismos y reflexionar de como llevamos adelante nuestras vidas
Excelente articulo como siempre y totalmente de acuerdo.
Saludos
Muy interesante la reflexión. Gracias por compartirla!
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